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Tu sueño, tu triunfo!

Archives abril 2018

San Vicente – Ribadesella

Toda la noche lloviendo, no podía ser de otra manera que amaneciera lloviendo.

Son las 8.15 y suena el teléfono de la recepción, el servicio de Correos ya está en la puerta para llevar nuestras maletas desde San Vicente hasta Ribadesella que es donde acabarán nuestros huesos hoy 30 de Abril. 75 km marca el perfil del día.

Arriba todo el mundo y en búsqueda de los chubasqueros que hoy se van a ganar su cometido.

A las 9.06 arrancamos saludando peregrinos que nos cruzamos en contra, algo falla, el track no acaba de salir en la pantalla del Garmin hasta que jugando con el zoom vemos que el track del día está corrupto, se trata de una línea recta que une las dos poblaciones.

Llueve, no hace frío pero nada más empezar vernos así nos obliga a tomar una decisión, seguimos las flechas del camino… tiramos dirección Ribadesella por la carretera?

Finalmente vemos las flechas amarillas características y decidimos aventurarnos sabiendo que está etapa va sin Track.

Nada mas empezar nos sorprende el Alto de la Acebosa, se trata de escasamente un km pero con rampas continuas al 22%, seguidamente del correspondiente descenso, todo mojado y con tiento descendemos lo ascendido que podíamos haber ahorrado yendo por carretera. El paisaje una vez estamos en el hotel ha valido la pena.

La jornada sigue con los típicos sube / baja de la zona que ya vamos acostumbrándonos pero el agua que nos está cayendo comienza a ser importante. Este hecho hace que en esta jornada carezcamos de material fotográfico.

Llegamos a Unquera y el camino manda a izquierda pero siguiendo consejos de una persona que hay en el cruce nos desaconseja tomar el camino, lleva varios días lloviendo en la zona, está impracticable y el descenso se hace peligroso incluso para los andarinos, de hecho son muchos los que toman el asfalto y hacemos lo mismo hasta El Peral.

El agua no solo no da tregua sino que por momentos se hace complicada la visibilidad, por suerte este año vamos muy bien equipados  pero no quita que la etapa está tomando otros derroteros.

El camino va cruzando la carretera y nosotros haciendo lo propio hasta que nos lleva a la Cala de Vidiago, lástima de tiempo porque seguro que más de un bicigrino ha aprovechado para refrescarse, en nuestro caso no apetece agua y seguimos dirección Llanes.

Algún sendero nos hace saltar las alarmas de lo resbaladizo del terreno con algún susto en unas raíces por parte del Bull y posteriormente vemos a Roman en un empedrado avisándonos de que alguien ha echado jabón porque ni andando se puede.

Siendo así las cosas llegamos a Llanes donde nos faltan 26 km y decidimos acabar la ruta de hoy tirando por la nacional pensando que vendrán días mejores y sobretodo nos queda el camino Primitivo desde Oviedo.

Logicamente llegamos a Ribadesella casi antes  que las maletas. 72 km listos. Parece que amaina el agua justo al llegar pero solo lo hace para entrar en el Hotel, sabíamos que era el Villa Rosario y así hicimos, un 4 estrellas que cuando ven aparecer al Bull les entra un estornudo y nos indican que es el Villa Rosario II que está en frente.

Pensamos que íbamos de segunda pero nada más lejos de la realidad, perfecta elección de este Segundo que continúa con sus 4 estrellas. Dejamos bicicletas en almacén, ducha y a meter un bocado en el primer sitio que aparezca.

Triunfamos como siempre

Santander – San Vicente de la Barquera

Tercera etapa entre Santander y San Vicente.

Algo menos de 80 km lo que marca el track y el cielo parece que quiere dar tregua desde la mañana, amanece gris pero sin descargar a pesar de que ayer los animalicos del tiempo barruntaban tormentas.


 

 

 

 

 

 

 

Salimos sin chubasquero desde el Hotel Las Carolinas después de haber desayunado, el reloj marca las 9 pasadas y justo cuando procedemos a sacar las bicicletas nos encontramos a la furgoneta de Correos. Realmente un acierto haber contratado este servicio. Bromeamos con la chica y la retamos a ver quien llega antes si nosotros o las maletas. Y por poco no ganamos la apuesta.

A diferencia de la etapa de ayer, la de hoy sin desmerecer no ha sido tan espectacular. Ya habíamos leído que tenía 2 partes divididas por Santillana del Mar donde a partir de la empedrada villa todo cambia paisajisticamente hablando.

Dejamos Santander por pistas que tampoco tienen mucho que recordar y llegamos a Boo de Piélagos donde habíamos visto que había 2 opciones, cojer un tren que nos cruzara la ría o bordearla toda para pasar por el Puente de Arce. Dado que el día acompañaba y el sol lucia, por unanimidad o por no entender nada el cenutrio del Bull se ha decidido seguir el track. ( A posteriori me dice: … ahhhh era hoy lo del trenecillo… haberlo dicho…)

Seguimos por tanto el track marcado por Arce y su río que según Jose es el único río de España donde hay Salmón.

Los constantes sube / baja se empiezan a notar en las patas pero el paisaje no está defraudando tanto como esperábamos hasta que en un momento se nos aparece delante nuestro 2 tuberías paralelas que parecían no tener fin. Ante la pregunta obligada a un lugareño de qué era lo que pasaba por ahí la respuesta: El rechazo de Solvay.

Sin dejar la compañía de las dos tuberías llegamos a Barreda donde está la sede de Solvay.

Seguimos el track que no para de subir y bajar continuamente por asfalto. Realmente se trata de una variante del camino con más asfalto que el francés, sobre todo esta etapa.

Tal como esperábamos llegamos al km 50 y tras una tachuela de las gordas del día, empieza un descenso rápido que acaba en una pista empedrada. Santillana del Mar.

Dedicimos hacer un piscolabis pasado Santillana y todos los números apuntan a que será en Comillas. El día es espectacular y tras una curva se ve la majestuosa playa de Comillas, los prados, el campo de golf y las villas de alrededor hacen que pasajes anteriores queden en el olvido.

Parada en una terracita al Sol de Comillas y vuelta a los pedales para hacer los últimos 15 km de la etapa.

Siendo las 13.30 llegamos al puente que cruza la ría de San Vicente de la Barquera. A lo lejos pasado un segundo puente se ve nuestro hotel El Faro donde pernoctaremos hoy.

Ducha rápida y siendo las horas que son no podemos dejar de lado nuestra pituitaria y nos lanzamos como animalicos en busca de un arroz de primero y en mi caso una merluza de segundo en contra de los escalopines de Jose. Roman que lleva kriptonita por sangre dice no tener hambre y se nutre a base de cervezas fresquitas prometiendo que a la noche se come  un pollo entero.

Mañana mas dirección Ribadesella.

Castro Urdiales – Santander

Segundo día,

Primero de todo prometo arreglar faltas de ortografía, comas, acentos y demás al llegar a casa pero este año se edita todo el blog desde el teléfono sin la ayuda del portátil. Ahí va la crónica del segundo día.

Creo que desde el año 2010 que empecé con Ivan algo más enserio en esto de salir en bicicleta, antes gracias a Miguel Ángel que me adentró en esta locura de los pedales, he hecho bastantes km, he pasado por sitios espectaculares, la Titan Desert me enseñó las dunas y los cañones, pero… habrá sido hoy la salida en bicicleta más espectacular que he hecho? Creo que si y espero que vengan mejores pero lo de hoy ha sido realmente digno de repetir.

Salíamos a las 9 desayunados De Castro Urdiales, justo al abandonar el hotel, una chica se presentaba en nombre de Correos en busca de nuestros 3 equipajes, todo marchaba. El sol brillaba por su ausencia pero por lo menos no caía agua, negro /gris estaba el cielo. 80 km por delante.

Los primeros km bordeando la playa De Castro Urdiales hasta que rápidamente unos senderos nos han llevado a una valla que presagiaba que entrábamos en algo mágico, efectivamente un single track hasta el primer acantilado junto a los prados de la zona donde las cabras pastan a sus anchas.

Posteriormente un par de tachuelas nos estaban esperando. La primera nos ha permitido descender hasta una cala magnificada por la bajada de marea que por la mañana hay. Bordear toda la cala a nivel de mar hasta la segunda tachuela. 2 km al 8% que sin darnos cuenta nos hacen bajar a Laredo en el km 25 de etapa. En Laredo el camino original manda ir a un embarcadero que nos ha acercado los 500m de agua que separan hasta Santoña.

Desde Santoña, constante sube/baja por aldeas típicas de cantábrica, el chirimiri ha hecho acto de presencia sin llegar a poder considerarse lluvia pero en el barco hemos aprovechado para ser precavidos y ataviarnos con ropa impermeable, lo que vienen siendo los chubasqueros (la experiencia de Santo Domingo de la Calzada del año pasado ha servido, estamos encantados con las equitaciones de este año).

No se muy bien cómo pero sin darnos cuenta, si ayer vimos algún acantilado desde Bilbao, si saliendo De Castro Urdiales hemos parado en alguno, lo que nos hemos encontrado en el km 60 ha sido impresionante, un sendero paralelo a la costa con 100m de desnivel a 2 m de distancia. Precioso.

El terreno no permitía muchas alegrias y los neumáticos estaban saturados de barro, con tacto hemos bajado hasta Samo y tras bordear la playa llegamos al Segundo embarcadero, en este caso han sido 30 min y un trayecto más largo hasta llegar a Santander, nada más bajar del barco, lo primero que nos hemos dado cuenta es del estado de las bicicletas.  Un paseo por medio de Santander antes de llegar al hotel en busca de una gasolinera donde limpiarlas nos lleva por un túnel con carril bici que ha venido de maravilla para volver a entrar en calor que habíamos perdido en el barco. Desafortunadamente el Sr Google y sus actualizaciones nos ha engañado, 3 km en balde hasta un punto donde no había semejante gasolinera.

Decidimos ir directos al Hotel Las Carolinas donde quedamos gratamente sorprendidos de los servicios que tienen, incluso nos dejan manguera y sitio para adecentar nuestra bicicleta.

Abril, un día te prometo que vas a venir aquí conmigo para hacer la que posiblemente sea la mejor salida jamás hecha por mi parte.

Mañana mas y mejor si nos dejan.

Un abrazo a todos y gracias por leer jajajaja

 

Bilbao – Castro Urdiales

Como siempre todo llega, el inicio de la nueva experiencia ya ha llegado

Ayer tal y como teníamos previsto nos presentamos en el aeropuerto del Prat para dejar el coche en el Parking y recoger el Sanyon Rodius que teníamos reservado.

A las 21 h estábamos en el mostrador de Hertz con la conversación :

Hertz : Buenas tardes, tienen un coche grande reservado…

Nosotros: … el más grande que había…

Hertz: …mmmm noooo hay más grandes

Nosotros: … No se hable más

Así fue como acabamos cambiando la Rodius por la Opel Vivaro que tantas cualidades hemos disfrutado.

Al día siguiente (hoy) a las 7.30 ha venido Jose con el Chacho a casa para cargar las bicicletas y empezar la marcha.

A las 8.15 estábamos recogiendo a Roman y sin ningún percance nos presentamos en La panadella para almorzar.

Viaje perfecto amenizado con historias varias que nos lleva hasta Castro Urdiales a las 15:15 donde tras hacer checking en el hotel y dejar maletas, volvemos dirección a Bilbao para devolver el coche.

El cielo ha cambiado su color y las nubes se presentan barruntando el primer problema. Con los preparativos nos damos cuenta que me he dejado el casco. Entregamos el coche sin percance alguno y procedemos a buscar una tienda de bicicletas que nos aprovisione de ese casco que ha de durar hasta Santiago.

Son cerca de las 6 de la tarde cuando empezamos a pedalear, mientras esperábamos a devolver el coche, las nubes han descargado algo de agua pero se comportan para nuestro inicio.

Ante tal panorama decidimos darnos prisa en el regreso al hotel con la previsión de agua que  hay.

El inicio de la ruta no es muy agradable paisajisticsmente hablando a pesar de ir bordeando el río.

Rapidamente el paisaje cambia y empieza a predominar el color verde junto a los acantilados del Cantabrico que seguro nos acompañarán buena parte de nuestra acentura.

Un par de tachuelas antes de llegar a la más importante del día: El alto de Saltscaballos. Rampas del 10% nos separan de su cumbre que una vez superada avistamos Castro Urdiales.

Descenso rápido con paradas imperdonables para inmortalizar el momento en calas de la costa y llegamos a destino.

Ducha rápida y paseo por la villa costera parando en las típicas tascas y acabando cenando muy bien.

Mañana nos toca ir a Santander. Si esta noche no se apiadan de nosotros todo pinta que nos vamos a mojar de lo lindo.

mañana contamos

 

Nueva aventura, nuevas emociones

Para este 2018, tras la buena experiencia del año pasado, nada más acabar el Camino Francés no teníamos en mente otra cosa que repetir cuanto antes.

Así que dicho y hecho, solo hemos necesitado dejar pasar el tiempo para vernos involucrados en la aventura de nuevo.

Unos WhatsApp cruzados entre los integrantes del grupo allá por el mes de Octubre dió por resultado el reto que tenemos para el 2018: Vuelta al Camino, esta vez la ruta del Norte pero con la Variante del camino Primitivo pues así lo propuso Roman y así ha sido planificado.

Misma filosofía, mismos integrantes, mismas ilusiones si cabe. La única diferencia este año es la ausencia de Marc que para este año no nos acompañará. Echaremos de menos su compañía, sus salidas y la risas del año pasado.

Así pues, una vez cerrado el recorrido, nos pusimos a buscar fechas. Repetimos la misma semana que usábamos para ir a la Titan Desert y una vez agendado al calendario, empezamos con la infraestructura.

En esta ocasión será Correos quien nos transporte el equipaje entre etapas que marcamos en función de los días que disponemos.

A semejanza del año pasado, nos hubiera gustado iniciar desde Irún como punto típico de inicio de todo Camino del Norte, no obstante la bibliografía nos apunta a que esta variante del camino va a ser algo más lenta que el camino Francés sobre todo la parte por la que transcurre el Camino Primitivo que cojeremos al llegar a Oviedo.

Así las cosas, no nos queda otra que amoldarnos a la disponibilidad y recortar algo la ruta.

Decidimos iniciar en Castro Urdiales la primera etapa pero al tener que desplazarnos a la zona con un vehículo de alquiler, éste nos obliga a la devolución en una oficina cercana que no es otra que Bilbao.

Por tanto se tratará de cojer un coche de alquiler en el Prat de Barcelona, viajar hasta Castro Urdiales donde tenemos la primera pensión reservada. Concretamente la Pensión La Mar.

Al llegar al alojamiento tenemos que dejar los equipajes, ataviarnos de ciclistas y retroceder hasta Bilbao para devolver el vehículo. Lógicamente una vez devuelto tenemos nuestra etapa prólogo que será Bilbao-Castro Urdiales que si bien será de menos de 50 km, el cansancio de los preparativos, el viaje de 600 km y los nervios acumulados harán que tampoco sea un paseo.

Esperemos que como mínimo Zeus nos dé un respiro y no nos caiga agua.

Por cierto, me olvidaba de lo primordial. Quisiera dar las gracias a Irene por volver a animarme y dejar que disfrute de nuevo otra de estas aventuras.
No se si tendré tiempo en esta vida en devolverle tanta generosidad. Ella se queda pilotando la nave en Arenys y en esta ocasión con inquilino nuevo: El Chacho.

 

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