Como siempre todo llega, el inicio de la nueva experiencia ya ha llegado

Ayer tal y como teníamos previsto nos presentamos en el aeropuerto del Prat para dejar el coche en el Parking y recoger el Sanyon Rodius que teníamos reservado.

A las 21 h estábamos en el mostrador de Hertz con la conversación :

Hertz : Buenas tardes, tienen un coche grande reservado…

Nosotros: … el más grande que había…

Hertz: …mmmm noooo hay más grandes

Nosotros: … No se hable más

Así fue como acabamos cambiando la Rodius por la Opel Vivaro que tantas cualidades hemos disfrutado.

Al día siguiente (hoy) a las 7.30 ha venido Jose con el Chacho a casa para cargar las bicicletas y empezar la marcha.

A las 8.15 estábamos recogiendo a Roman y sin ningún percance nos presentamos en La panadella para almorzar.

Viaje perfecto amenizado con historias varias que nos lleva hasta Castro Urdiales a las 15:15 donde tras hacer checking en el hotel y dejar maletas, volvemos dirección a Bilbao para devolver el coche.

El cielo ha cambiado su color y las nubes se presentan barruntando el primer problema. Con los preparativos nos damos cuenta que me he dejado el casco. Entregamos el coche sin percance alguno y procedemos a buscar una tienda de bicicletas que nos aprovisione de ese casco que ha de durar hasta Santiago.

Son cerca de las 6 de la tarde cuando empezamos a pedalear, mientras esperábamos a devolver el coche, las nubes han descargado algo de agua pero se comportan para nuestro inicio.

Ante tal panorama decidimos darnos prisa en el regreso al hotel con la previsión de agua que  hay.

El inicio de la ruta no es muy agradable paisajisticsmente hablando a pesar de ir bordeando el río.

Rapidamente el paisaje cambia y empieza a predominar el color verde junto a los acantilados del Cantabrico que seguro nos acompañarán buena parte de nuestra acentura.

Un par de tachuelas antes de llegar a la más importante del día: El alto de Saltscaballos. Rampas del 10% nos separan de su cumbre que una vez superada avistamos Castro Urdiales.

Descenso rápido con paradas imperdonables para inmortalizar el momento en calas de la costa y llegamos a destino.

Ducha rápida y paseo por la villa costera parando en las típicas tascas y acabando cenando muy bien.

Mañana nos toca ir a Santander. Si esta noche no se apiadan de nosotros todo pinta que nos vamos a mojar de lo lindo.

mañana contamos