Última etapa del viaje con la ansiada llegada a la Plaza del Obradoiro.

Los recuerdos que tenía del otro viaje,  era que los últimos 50 km antes de llegar a Santiago eran algo pesados con los contínuos sube baja que unidos al cansancio y las ganas de llegar me provocaban una sensación extraña.

Nada más lejos de la realidad, hoy los km han ido cayendo por pistas frondosas entre arboles con olores del pastoreo mezclados con los eucaliptos que abundan por toda la ruta.

Salimos de Palas de Rei como los señores cuando el reloj marca casi las 10 de la mañana, los tres con los mismos colores y empezamos nuestra última etapa.

Sin darnos cuenta llegamos a Melide, Roman sigue en su tónica de apretar en cada repecho pero hoy ya procuramos no separarnos mucho pues la idea es entrar juntos a la Plaza del Obradoiro.

Pasado Melide, llegamos a Arzua. Varios tamos de riachuelo atravesamos y en uno de ellos aprovechamos para fotografiar el escenario.

Lo cierto es que hoy no es día de muchas fotos, queremos guardar en la memoria tantos buenos recuerdos que no dedico mucho a la cámara.

Llegando a la parte final, Jose Antonio me remarca que donde está la zona fea pues quedan 15 km y sigue siendo bello el paisaje, le corroboro que algo ha cambiado, que ciertamente se me está haciendo mucho más ameno que la otra vez y sin darnos cuenta enlazamos una bajada a 10 km que nos lleva directamente al Monte de Gozo donde ya se pueden ver los picos de la Catedral de Santiago.

Iniciamos el descenso vertiginoso por pista de asfalto y entramos en la ciudad por la zona industrial. En menos de 5 minutos ya pasamos a pisar el casco antíguo y las famosas escaleras que dan entrada a la Plaza del Obradoiro, final de nuestro viaje.

Fotos de rigor como no podría ser de otra forma y a buscar a Marc que está deleitandose comiendo con sus padres que han venido a pasar el día y acompañarlo en en viaje de vuelta.

Recolocación de las bicicletas en la furgoneta y a comer por la zona.

Roman se queda esta noche a darse un homenaje en Santiago y parte mañana con lo que aprovechamos para dejar nuestro equipaje de mano en su hotel así no hacemos esperar a Marc que ha de marchar por trabajo a Madrid.

Paseo por la zona vieja de Santiago pero ya la sensación es que nuestro siguiente objetivo ya es llegar a casa. Sensaciones extrañas pero es así. Incluso el calor que hace en Santiago me obliga a meter la cabeza en el pilón o me caigo de sueño.

Finalmente a las 19h cojemos un taxi que nos lleva al aeropuerto a Jose y a mí desde donde cerramos hoy la crónica del día.

Gracias Roman, Jose Antonio y Marc por haberme hecho pasar estos días así, por compartir esta aventura conmigo y por los buenos ratos que hemos vivido. Jamás olvidaré este viaje.

No cerraré ésta crónica sin felicitar a mi madre en el día de la madre y agradeciendo enormemente  a la persona que desde hace años me acompaña siempre, me anima y me permite disfrutar de estos momentos. Sin tí nada de ésto pasaría.

Te quiero Irene.