Sexto día de aventura, de nuevo pedalear hasta ver las cúpulas de la catedral desde el Monte e Gozo.

Esa es la idea cuando a las 7:00 AM, sin necesidad de despertadores comenzamos a movilizarnos.

Nos separan de Santiago 115 km y desconocemos lo que nos iba a deparar la jornada. Con las expectativas del pedal del Bull procedemos a desayunar en el Hotel.

Constantes sube – baja para llegar a Santiago

A las 8:15 arrancamos ataviados de lo poco que llevamos. Hace mucho frío y solo disponemos de unos tristes chubasqueros que en ciertos momentos lo que nos provocan es empaparnos de sudor.

La etapa de hoy es Pura rompepiernas, las subidas te hacen sudar y en las bajadas te congelas. Además una niebla nos saluda nada más adentrarnos en los primeros caminos.

Niebla en Sarria

La cantidad de Peregrinos es por momentos preocupante. Son pasadas la 8.30 y hoy tenemos vuelo de regreso a Barcelona a las 18.55 pm. En la primera hora no conseguimos subir medias de 15 km/h tanto por el perfil como por ir esquivando Peregrinos.

Por fin llegamos a zona rápida que coincide con la bajada a Portomarín donde disfrutamos la bajada todo lo que podemos. Lógicamente no hay fotos del momento pues faltan ojos para trazar por las piedras.

El Río Miño a su paso por Portomarín
Escalera medieval de Portomarín

A partir de ahí la etapa dicta sentencia, estamos abajo y toca volver a subir durante 15 km para ganar altura de 300 a 730 m.

Subiendo desde Portomarín

Una vez arriba, acordamos que tenemos que darnos prisa pues un imprevisto puede hacernos perder el vuelo así que no perdemos mucho tiempo en paradas.

Llegamos al Km 50 aproximadamente donde aprovechamos para hacer pausa y secarnos del sudor El Palas de Rey. Parece que el sol quiere hacer acto de presencia pero vendrá acompañado del aire.

De los pocos momentos de parada hoy, el burro

El pedal de Jose va como va y nos tememos lo peor. Decide apretar todo lo que pueda para llegar cuanto antes por lo que nos separamos en Melide.

Al cabo de 5 km observo que en las bajadas mantiene la distancia pero en las subidas va muy lento. Me acerco y veo que lo que teníamos ha sucedido. El pedal ya está totalmente doblado y la cala de la bota no coje bien. Va con una pierna.

Estamos a 2 km de Arzua y el terreno que resta (40 km) no es nada favorable.

El Santo se apiada de nosotros y pone un taxi en el camino. El taxista al ver las dos bicicletas arruga el morro con lo que pocas opciones tenemos. Jose llegará en taxi y yo continúo hasta Santiago.

Por suerte momentos antes se registra el momento.

A las 15:00 entro por la plaza del Obradoiro donde por primera vez en 3 años se puede ver la catedral sin andamios. Jose está esperándome con la maleta.

Embalamos bicicleta en Correos y vamos a comer algo para finalmente subirnos en un taxi al aeropuerto donde nos encontramos escribiendo esta última crónica esperando que abran la B10.

Pues eso ha sido todo. Como nos ha dicho el taxista, los caminos son como los cigarros, uno detrás de otro así pues… volveremos.

Agradecido por la compañía de este personaje a quien conocí hace ya 5 años y no deja de sorprenderme cada día, su fuerza y a la vez su bondad no deja indiferente a nadie. Como dice él soy como su hermano mayor y me tendrá para lo que necesite siempre.

También a todos los que habéis dedicado un ratico cada tarde a leer la aventuras del calvo, deciros que mientras tenga fuerzas seguiré con estas historias pues con Irene al lado todo es mucho más fácil. Te quiero.

JC