2020 ya lo tenemos aquí.

Todo sigue más o menos como lo dejamos y no ha hecho falta mucho pensar para volver a hablar de aventuras.

Una cena improvisada con el Bull ha provocado sacar el tema para este año. Tras las 3 ediciones de años anteriores, hace unos meses con unas cervezas de testigo, el Osobuco y el Dandy hicieron una promesa en Badalona.

Se propusieron apuntarse este 2020 a la ruta que propusiéramos. Alguna que otra condición se puso en aquellos días pero nada que no podamos adaptar entre todos.

Así pues el tiempo ha ido pasando y ya nos encontramos programando el nuevo camino para ver al Santo.

Hace unos días, el Bull me propuso ir a abusar de uno de los buffets de Japo de la zona y llegados a los segundos platos acordamos sacar el tema del camino. Rápido llegamos a la conclusión que este año podíamos modificar un poco el estilo.

Nos apetece volver al camino Primitivo, disfrutarlo con más detenimiento, huir un poco de tiradas largas y poder hacer algo más parecido a un Camino a Santiago. Pues hasta ahora podemos decir que lo que hacemos es ir a Santiago por el camino. No hacemos el camino.

Igual que años atrás, se trata de una semana de desconexión y en esta ocasión hemos acordado que la última semana de Abril puede ser la semana elegida.

6 etapas, 300 escasos km pero diversión asegurada.

Sitios imperdonables a los que nos apetece volver… Tineo, el descenso a Grandas de Salime, la subida al Palo… Melide. Todo ello en 6 días donde a priori la etapa más complicada será la repetición del 2018 entre Oviedo y Tineo, es decir la primera etapa con 70 km que si el tiempo nos acompaña puede que la disfrutemos más que hace dos años.

Así pues comenzamos a darle a la cabeza para organizar todo. El tiempo dirá si somos 2, 3, 4 o 5 pues un 5ª elemento está también rondando. Se trata de Miguel Angel quien años atrás, muchos años atrás hizo que me aficionara a esto de las 2 ruedas y este año es posible que se anime y porque no vuelva a repetir un camino que ya hizo en los años 90.